tramando

Vídeo del lunes 21. 10. 2019. Participación en Getafe Negro en el Instituto Cervantes. Cosecha Negra 2019.

 

Entrevista en Revista Tierra.

Octubre 2019.

Segunda visita de Laura Orens de La Buhardilla de Tierra Trivium

Laura Orens visita de nuevo La Buhardilla de Tierra Trivium

Esta semana nos sentimos halagados por volver a contar con Laura Orens en esta humilde buhardilla, esta vez viene a hablarnos de Hasta los andares, novela que ha publicado con el Grupo Tierra Trivium y gracias a la cual ha sido seleccionada como miembro de la #CosechaNegra del festival de novela negra Getafe Negro. Como ya os comenté en su anterior visita podéis encontrarla en su blog (https://entramada.wordpress.com/) donde mezcla, o mejor dicho entreteje, sus dos grandes oficios los tejidos y la literatura; en Twitter tanto en su cuenta personal (@LauraOrens) como en la de su novela (@hastalosandare2) y en su Instagram (@lauraorens).

Ignacio J Dufour García: Nos encontramos frente a una novela en la que de entrada se rompen todos los estereotipos del genero negro actual, sucede en un pueblo de Galicia, en una industria cárnica que está a punto de firmar su expansión internacional y no da comienzo con la aparición de un cadáver. Como dice su prologuista (Lorenzo Silva) Hasta los andares es «una suerte de Cluedo rural gallego con su galería de
personajes donde cualquiera podría ser el asesino». Lo que nos lleva a preguntarte, ¿qué es lo que te lleva a ambientar tu novela en Galicia?

Laura Orens: La cuestión es que la idea de la historia nació allí. El 31 de diciembre de 1999 mientras comíamos a las afueras de Santiago de Compostela y en las noticias hablaban del primer bebé del milenio. Pensé que sería mucho más interesante que fuera el primer muerto del milenio, que se convirtió en el subtítulo del libro «O primeiro morto do milenio» porque no podía separar la historia de donde nació. La dejé reposar durante muchos años hasta que quise regresar. A la escritura de esta historia y a Galicia.

IJDG: ¿Porqué elegiste ambientar la historia en una industria cárnica?

LO: Hasta los andares forma parte de una trilogía. Es la historia intermedia. Está concebida con una parte fundamental de la cultura gallega, el hambre y el alimento. Esta dicotomía se traduce en sus personajes, en el buen comer, pero también en las malas digestiones. Las literales y las metafóricas. Además, como dijo el doctor Marañón: «en España, el cerdo salvó más vidas que la penicilina». Y por tanto, forma parte del paisaje de la historia. Así como del crimen, donde la grasa y la sangre se mezclan en todo aquello que alimenta el mal comer.

IJDG: ¿De donde surge Fraguiña de Bergantinos?

LO: Si algo tenía claro cuando me puse a escribir de Fraguiña de Bergantiños es que quería que no existiera. Fraguiña es ese lugar que fluye, que es y no es. Que se mueve como las mareas y con las leyendas. Que apareció de una pedrada en un bancal en Costa da Morte, pero no junto al mar. Y de todas las lecturas y documentación que la hicieron posible: muchas leyendas como San Borondón en Canarias, la ciudad de Ys en Bretaña francesa. Inevitablemente también tiene un sabor a Atlántida no sumergida —al menos, de momento—. También me han hablado de Castroforte de Baralla de La saga/fuga de J. B. de Torrente Ballester, lectura que tengo pendiente. Fraguiña se acabó convirtiendo en un personaje más, ése en el que se hace el caldo a fuego lento. Fraguiña de Bergantiños nace de una pedrada, y de mi imaginación.

IJDG: ¿En qué inspiraste para crear a tu pareja de investigadores el inspector Castelao y el subinspector Cunqueiro?

LO: Castelao y Cunqueiro son dos autores gallegos. Al primero me lo descubrió mi padre con Nós y Cousas da vida. Dos libros que ilustran Galicia. Del caciquismo. Del poder. De la corrupción. Viñetas de hace casi cien años que tristemente siguen siendo actuales en el panorama nacional. Acerca de Álvaro Cunqueiro, que destacó por su narrativa fantástica y además, cuyo planteamiento literario era más poético y gastronómico que el de Castelao me servía como contrapunto para ambos personajes, para ambas miradas de Galicia. Y con distintos sabores y saberes. Además quería hacer un guiño a toda esa cultura local que, por motivos de tiempo en la enseñanza, no trasciende a lo general. A veces así es como se descubren nuevas referencias, de las que hay más en esta historia. Desde Picadillo, Pardo Bazán, Rosalía De Castro y cómo no, Valle-Inclán y su esperpento que está muy presente en el ambiente.

 

IJDG: ¿Y la razón de hacerlos miembros de la PAGA, policía autóctona gallega?

LO: No quería que fueran detectives, si no que formaran parte de un cuerpo policial. Pero no de cualquiera. Del mismo modo que inventé a Fraguiña de Bergantiños, quería que tuvieran una policía autóctona y autónoma. Que pudiera ser, o no, caldo de cultivo de posibles tramas. Como decía antes, forma parte de una trilogía. La construcción de la historia tiene ramificaciones hacia el pasado y hacia el futuro. Y en lo que concierne a la parte del pasado, tiene su importancia el momento de creación de este cuerpo policial. Para Manuel Castelao, que antes de inspector será subinspector en la nueva historia, para cambiar y mejorar el mundo, hay que hacerlo desde dentro del sistema. Por corrupto que esté. A pesar —y precisamente— de sus contradicciones. Además, me gusta mucho jugar con las palabras y me parecía un guiño surrealista, muy del tono de la historia, que la policía autonómica se llamara así.

IJDG: ¿La historia surgió de origen como una historia coral o fue la propia historia la que se volvió coral?

LO: En realidad, cuando me pongo a escribir, lo vivo como un viaje. Es decir: parto con una idea. Pero lo demás va «asaltándome». Como ocurre también en la vida. Hace años, en lo personal, que no en mis textos, me gustaba tenerlo todo más o menos armado. Pero aprendí a fluir en otras direcciones y resultó muy enriquecedor. Mi escritura también se sirvió de aquello. No tenía previsto que hubiera tanto personaje, pero sí es cierto que salía de escribir una historia intimista, a veces incluso algo claustrofóbica y quería hacer todo lo contrario. Igual que así fue como necesité acercarme al humor. Nunca había reído escribiendo hasta que estos personajes se fueron construyendo, a veces, por caminos maravillosamente improbables que exploré con ellos. Y después de haber recibido opiniones o de haber visto fragmentos de su lectura y encontrar más de una sonrisa, incluso risa, resultó tremendo.

IJDG: Antes mencionabas a Valle Inclán y su esperpento, ¿el tono de la novela tiene alguna otra influencia?

LO: Por supuesto. Como dijo Borges «Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído». Es inevitable guardar en algún rincón de la memoria sentimental todas esas referencias que nos construyen, no sólo como sujetos, también como seres pensantes y deseantes. En Hasta los andares hay mucho de todas mis lecturas de adolescencia que aún mantengo de Agatha Christie. Pero también de mi primer enamoramiento literario que fue Mario Benedetti con Primavera con una esquina rota. Además de otra de las influencias que fue siempre tan importante en casa, Manuel Vázquez-Montalbán con sus guisos y su Carvalho. Sin obviar a Manuel Rivas. Leí en la adolescencia ¿Qué me quieres amor? y me atrapó el tono, ese estilo tan delicado y potente. Para la nueva historia en la que trabajo, hay mucha influencia de mi primer contacto con la literatura: la recopilación de cuentos de los Hermanos Grimm que me leía mi madre de pequeña y profundizar en ese recuerdo, en aquel tono que me costó aceptar de la nueva historia pero acabó por imponerse por lo que decía antes, porque las historias son un viaje y están vivas. Y me encanta que sea así. Es lo mágico.

IJDG: Además al final de la novela incluyes la banda sonora de la historia, ¿Cómo de importante es la música en tu forma de escribir y en la novela?

LO: Mucho. La música es otro lenguaje más. Y del mismo modo que me puede cambiar el tono en un mal día, también tiene la capacidad de darme un rumbo, un horizonte o un camino a la hora de escribir. Sólo he escrito sin música partes incómodas o desagradables. Porque no quiero contaminar la música. Pero para el resto de textos, siempre me acompaña. El final de Hasta los andares lo escribí escuchando el réquiem de Mozart en bucle. Para el resto de trama mucha música gallega: Milladoiro, Luar na Lubre… hubo una pieza con la que siempre me sentaba a escribir: A bruxa interpretada por Nathalie Haas y Alasdair Fraser porque me llevaba directamente a un rincón muy preciso de Costa da Morte. Lugar que ya tiene esa banda sonora en mi cabeza.

IJDG: ¿Cómo surge la idea de que cada una de las partes de la novela se abra con una receta en la que los personajes se convierten en ingredientes?

LO: En el cine. Fui a ver un documental El Bosco, el jardín de los sueños y probablemente sentí hambre. Para quienes me conocen ya saben que me ocurre bastante. Y entonces pensé en un caldo. Y el caldo, también eran metafóricamente todos y cada uno de los personajes de Fraguiña. Me gustó la idea porque, como decía, añade información a la historia. Y lo hace como la música, a través de otro lenguaje. El saber y el sabor están a una sola letra de distancia. Y ambos términos guardan mucha verdad. Muy subjetiva, también. Porque, en el fondo, todo lo que nos importa es lo que nos afecta a este lado de la piel. Y en el saber también.

IJDG: En relación con El Jardín de las Delicias de El Bosco, ¿qué otras influencias pictóricas tiene la novela?

LO: Esta historia tiene algo de retablo dividido en tres, es muy clásica en cuanto a la estructura: presentación, nudo o desarrollo y desenlace. Pero más que referencias pictóricas, sí puedo decirte la importancia del tono. Tanto estilísticamente en lo literario, como plásticamente en el color. Siempre tuve muy presente el color rosa del cerdo, así como la fragmentación del animal en la portada. Creo que las referencias pictóricas tienen más que ver con todos los paisajes, los colores y las percepciones. Por ejemplo: cada historia de la trilogía tiene un color. En la que estoy trabajando hay una gama de verdes, pero sobre todo, el verde niebla. La última será azul atlántico.

IJDG: ¿Qué te lleva a ubicar Fraguiña en las cercanías de Costa da Morte?

LO: En este caso, no tengo una respuesta concreta. No al menos de manera consciente. No recuerdo si fue una decisión o si, simplemente nació así. Lo que sí puedo decir es que no hubiera podido ser en ningún otro lugar. El topónimo Bergantiños es de esa zona. Malpica, Cabana… de Bergantiños. Y por mucho que Fraguiña se mueva, que lo hace, a veces incluso para engancharse a un bosque donde quedarse a vivir una temporada, no podía «surgir» en otro lugar. Desde que empecé a documentarme viajé mucho a esta zona y nació un idilio tremendo con Camariñas, el faro, Muxía y las playas que unen y separan ambas poblaciones.

IJDG: Volviendo al tema de la comida, mencionas a Vázquez-Montalbán y su relación con la comida, ¿qué otras influencias hay de Vázquez-Montalbán hay en la novela?

LO: Supongo que podría encontrar paralelismos entre el inspector Castelao y Carvalho, quizás las más evidentes son que ambos son gallegos y sus contradicciones. Éstas me parecen muy enriquecedoras para dar humanidad a los personajes. Su evidente desencanto, pero su lucha. Los dos tienen algo de marginal que los hace diferentes. Y como guiño me planteé que Manuel Castelao —inspector de Hasta los andares— hubiera nacido de Carballo, pero de sus orígenes, aún hay mucho por escribir y por contar.

IJDG: Has mencionado varias veces que esta novela es parte de una trilogía, ¿por qué empezar por la que cronológicamente sería la segunda novela?

LO: Porque no me gusta el camino fácil, claramente… Fuera de bromas. Todo nació con esta historia, como contaba antes, el 31 de diciembre de 1999. A raíz de ella, nació el hambre de seguir sabiendo más de los personajes. De las historias que dejé por resolver de sus pasados, pero también de sus futuros. Ir hacia atrás era un reto tremendo, por todo. Porque vivimos en una sociedad en la que todo va muy rápido y porque es otro viaje al pasado. A aquel en el que existían las cabinas de teléfono, el oficio de viajante y se escribían cartas. Y yo a veces siento que tengo un pie en cada lugar. Sigo escribiendo cartas. Me encanta el tac tac duro y contundente de las teclas de la máquina de escribir, pero también me encanta viajar en alta velocidad a otros lugares del mundo, leer acerca de platos exóticos en las redes e investigar en ambas direcciones.

IJDG: ¿Qué nos puedes adelantar de esas dos historias que acompañarán en un futuro a esta?

LO: Que también suceden en Galicia. Que también forman parte de la cultura culinaria gallega. Que podremos encontrar a otros tipos de investigación, no sólo la clásica y habitual de Castelao. Que los paisajes siguen alimentando al relato como un personaje más.

IJDG: Tu novela lleva el prólogo de Lorenzo Silva, como mencionaba al principio de la entrevista. ¿Cómo fue conseguir que un referente de la novela negra prologase Hasta los andares?

LO: Con trece años, mi madre me regaló un libro de Lorenzo Silva que se llama El cazador del desierto. En esa novela, aparecía un personaje que explicaba que cada uno debería cambiar su nombre y él elegía Orens. Aquello me gustó. Me marcó. Y alimentó la fidelidad lectora. Con los años, fui a las firmas de Lorenzo Silva a la feria del libro y entonces le pedí si cuando llegara el momento de publicar podría contar con su prólogo. Y aquí lo tenemos. ¿Lo que significa para mí? Emocionante es la palabra.

IJDG: Además, el próximo 21 de Octubre participarás en la mesa redonda #CosechaNegra del festival de novela negra Getafe Negro en el Instituto Cervantes, ¿te habrías imaginado llegar a estar allí?

LO: He fantaseado muchas veces con participar en Getafe Negro, no diré lo contrario. La imaginación y la curiosidad son dos herramientas básicas para este oficio. Pero la gran sorpresa fue y será hacerlo en el Instituto Cervantes. Es todo un honor y un privilegio enorme.

IJDG: Y tras Getafe Negro, ¿cuáles serán los siguientes pasos de Hasta los Andares?

LO: Este otoño llevaremos a Fraguiña de Bergantiños a Barcelona, donde el libro vio la luz por Sant Jordi, para presentarlo en la librería Alibri con Lyona. Ilustradora y amiga. Después, Fraguiña se vendrá conmigo a Madrid a Sin Tarima para hacer una presentación conjunta con otro colega del género oscuro, Joan Roure.

Muchas gracias por visitarnos de nuevo, de la mano de tu nueva novela, ha sido una entrevista maravillosa, y reiteramos la invitación a visitar La Buhardilla de Tierra Trivium las veces que quieras. Y aprovechamos para invitaros a la mesa redonda #CosechaNegra el próximo lunes 21 de Octubre a las 19:00 en el Instituto Cervantes.

 

Vídeo del lunes 21. 10. 2019. Participación en Getafe Negro en el Instituto Cervantes. Cosecha Negra 2019.

Entrevista en Revista Tierra.

Publicada en Entramada lunes 23 abril 2018, Día del libro 2018.

https://tierraeditorial.com/2018/03/17/entrevista-a-laura-orens/

Esta semana no tenemos que viajar para conocer a una autora que imaginó que pasaría si la Luna se pusiera tan triste que se apagara, ya que ha sido ella la que ha venido a nuestra buhardilla. Ella es Laura Orens autora del cuento Del revés y escritora entramada. En su blog (https://entramada.wordpress.com/) mezcla, o mejor dicho entreteje, sus dos grandes oficios los tejidos y la literatura. También la podéis encontrar en Twitter (@LauraOrens) e Instagram (@lauraorens).

Ignacio J. Dufour García: Bienvenida a esta buhardilla de la Revista Tierra. Al leer Del revés me sorprendió esa premisa inicial, ¿cómo se te ocurrió?

Laura Orens: Este cuento lo escribí realmente para un adulto, para un exnovio, porque no era buen momento… No sé si conoces una poesía de Neruda, «Pido silencio» que dice «yo cambio la primavera por que tú me sigas mirando» y a raíz de aquella idea escribí el cuento. Más tarde, el dibujante me preguntó si tenía algún cuento infantil para trabajar en él. Lo modifiqué y así nació.

IJDG: Viendo tu blog y los relatos que publicas en Instagram, ¿tienes pensado volver a escribir relatos para niños?

LO: Tengo un cuento escrito para niños a la espera de que una ilustradora a quien admiro y se ha convertido en amiga, colabore conmigo -sin presión-; Lyona vive en Barcelona y la conocí en una presentación de un libro suyo. Me acerqué a hablar con ella y le di un cuento al que me encantaría que diera vida con sus imágenes. Cuando volví a Barcelona quedamos y hemos acabado siendo amigas a falta de publicar juntas.

IJDG: ¿Qué es lo que más te gusta de participar en cuentacuentos?

LO: Realmente lo más bonito de la experiencia de un cuentacuentos es ver la respuesta de los niños. Es alucinante descubrir el universo que se les crea con tres cosas, empiezan a verlo y es mágico.

IJDG: Con Del revés participaste en la Feria del Libro de Madrid ¿Qué nos puedes contar de la experiencia?

LO: Fui no sé si dos o tres veces (la tercera creo que me la invento). La primera fue alucinante, la típica feria del libro de diluvio, entre semana y creo que no cerraron la caseta por mi cara, de los días más felices de mi vida porque viví la sensación de ser consciente de estar cumpliendo un sueño. Cuando iba de pequeña a la feria del libro con mi padre y yo veía a los autores, generalmente hombres, ahí firmando sus libros y yo decía «quiero hacer eso» y me decía mi padre, «¿qué, escribir un libro?» «También quería estar ahí, compartiéndolo y dedicándoselo a quienes lo quisiera leer…»

Aquel día fui consciente de conseguirlo y rodeada de amigos. La segunda sí hubo paseantes desconocidos y fue igualmente emocionante.

IJDG: ¿Cuándo te enteraste de que la película de Pixar Inside/Out se iba a traducir como Del revés, qué te pareció?

LO: Me preguntaron por los derechos del título. En cualquier caso, pensé, que algún despistado lo compraría. Visibilidad por la tangente, creí. Tiene su punto que dos historias para niños se llamen igual, mal tampoco iba a hacer.

IJDG: ¿Cómo se te ocurrió crear tu blog Entramada?

LO: El blog nació de la necesidad de unir el oficio, que me aporta mucho en lo personal, como en lo profesional, con «lo mío» que es escribir. En mi caso, no es solamente una financiación económica que me permite seguir escribiendo, aunque de momento no gane dinero con ello, pero sí me permite tener una vida más o menos razonable como para buscarme un huequito para hacer lo que realmente me hace feliz. Sí, a veces pienso que, si hago una visión del textil no ya en modo blog sino en modo extendido con personajes, podría ser muy curioso, un desahogo maravilloso, de hecho, hay personajes que en la última novela que he escrito, que han formado parte de mi vida. Quería buscar una manera de enlazar algo que me hiciera seguir además con ese espíritu de seguir aprendiendo cosas nuevas, de no aburrirme y no cansarme, porque habitualmente, es fácil que cuando no te dedicas a lo que te hace feliz, te puedas desgastar más rápido de lo que esperas. Fue un auto estímulo conmigo misma. También me ha ayudado a disciplinarme un montón, yo era muy prolífica ahora en otoño e invierno, pero con la llegada del buen tiempo, no tanto. Ha sido como un doble estímulo.

IJDG: ¿Qué te inspira para crear las entradas de tu blog, con esa definición de la RAE incrustada en el texto?

LO: Tengo una relación de amor/odio, absolutamente platónica, con la RAE. Primero el amor, que es más importante. De pequeña mi padre siempre me insistió en la importancia de expresarme bien, de hablar bien y ahora de adulta creo que todo eso es un reflejo de saber pensar. Y por eso, muchas veces cuando la gente escribe o se expresa de una manera incorrecta y sólo dan importancia a la forma… la forma importa, como en todo. Es cierto que tengo una relación de amor con la lengua porque es cierto que a mí me aporta mucho, ya sea escrita o en conversación, me parece que son dos maneras de comunicarse básicas, fantásticas y a veces, en declive, porque no se valora en su justa medida.

Escuchar a la clase política en general es un reflejo. Y se dedican a expresarse, entre otras cosas. Me da mucha pena que no sólo no se valore, sino que luego en la calle te des cuenta de esa realidad. Creo que, si se hiciera el esfuerzo y se puliera más ese aspecto, también se puliría un poco más el pensamiento, van muy de la mano. La lengua escrita me ayuda a estar en el mundo.

Y la relación de «odio» con la RAE es porque a veces, y en esto igual soy un poquito purista, pero no puedo entender que se asuman y se aceptan términos porque su uso esté extendido, sean o no vulgarismos, como nos enseñaron en el colegio. Una cosa es que la lengua está viva, es cierto y hay que integrar cosas y ser tolerante, y otra es deshacer lo aprehendido (cómo «sólo y solo»: Realmente hay veces que el contexto no ayuda y se necesita esa tilde para diferenciar, guión…). Me parece importante cuidarla y preservarla.

Cuando empecé a escribir el blog, me gustó la idea de unir un concepto con el textil, hacer ese entramado, ese viaje mental. Por ejemplo, todos los meses de enero hablo del color del año según lo que propone Pantone. El de este año, al principio me sugirió un bonito campo de lavanda y al final me llevó al sufragio femenino. Esa parte es textil, sin serlo; tirar de un hilo para acabar en otro lugar, que a priori, no tiene nada qué ver.

IJDG: Siguiendo con este tema: me resulta interesante que este año, que se está palpando la fuerza del feminismo resulte, como comentas, que el color Pantone del año sea el morado. ¿Qué opinas de todos estos movimientos feministas? ¿Y de las polémicas con algunos escritores?

LO: Está muy bien que se le visibilidad a cualquier tipo de movimiento humano y de ámbito social. Sé cuáles son mis motivaciones,  las que el mundo laboral, y las que el textil en mayor medida, me han desarrollado. Sé quién soy y qué pienso, y eso forma parte de mis textos, pero no me gustan las etiquetas, porque son engañosas. A veces, creo que hay cierta pérdida, no ya de la realidad, sino también falta un poco de autocrítica, así como ser conscientes que el propio pensamiento puede no ser compartido por el de al lado. Mientras las dos posturas se respeten, se convive. Otra cosa es el fanatismo, que, como en todas las causas, incluso las más justas, también lo hay.

Claro, es que en el fondo otra de las cosas que también me han enseñado en mi casa y lo valoro mucho, es el hecho de que cada uno siente y es como siente y es, no como nadie imponga. Me parecería maravilloso que realmente en el mundo eso se aceptara así.

Retomando la RAE y al feminismo, lo enlazo con el señor Javier Marías: leo en muchos medios que dicen que su única fijación es que se hable de él, dejando de lado su trayectoria, que guste o no, son años de trabajo. Hay cosas que escribe con las que estoy de acuerdo y otras con las que no, y eso no significa que considere que este señor tenga que callar. La libertad de expresión es que alguien pueda decir algo que a mí no me guste. A veces creo se olvida.

Y estar en desacuerdo no implica tampoco generar odio. Twitter hay que saber leerlo, es verdad que la gente al estar detrás de una pantalla se expresa de una manera mucho más bestia pero ese odio está ahí. Y es un caldo de cultivo que en determinadas circunstancias puede salir. A mí me parece preocupante que se asuma. Existen los haters y los haters son tus vecinos, están ahí. Son personas, votan, viven a alrededor.

De todas formas, creo que muchas veces la gente no lee los textos, sino se quiere coger el titular y adaptarlo a lo que ya opinen sin leer el contenido. También eso me parece peligroso, así como el papel que juegan muchos medios de comunicación porque la polémica les da dinero claramente. Y lo terrible es que no se procese y se alimente. Está en la mirada de cada uno lo que importa y lo que no importa, sin embargo, a veces, de lo anecdótico, se hace un mundo.

IJDG: ¿Cuál es tu inspiración para los relatos de Instagram?

LO: Ninguna en concreto. En realidad, las fotos sirven como excusa para escribir el texto, no al revés. Con lo que quiero expresar, busco la foto, que suele ser de un viaje. Decidí democratizar las palabras, mediante las etiquetas, es decir, que no tuvieran más importancia unas que otras, aunque haya quien crea que no tiene sentido, para mí lo tiene.

IJDG: Sabemos que Benedetti es uno de tus mayores referentes literarios ¿cómo llegó Benedetti a tu vida?

LO: Por una profesora de lengua con la que mantengo una amistad. Ella propuso la lectura de Primavera con una esquina rota. Aunque seguramente Benedetti ya formaba parte de mi vida con las grabaciones de mi padre con música de Daniel Viglietti. Hay autores con los que se tiene cierto affaire, a quienes me hubiera encantado conocer… Tal es el caso que lo he convertido en personaje-homenaje (Mario V. Matteotti), escritor, que también tiene algo de Manuel Vázquez-Montalbán, en los exilios que comparten, ya sean interiores o no.

IJDG: ¿Cuáles son tus otros referentes literarios o tus autores favoritos?

LO: La señora Agatha Christie. Me ha «salvado» en momentos difíciles, siempre recurro a algún libro suyo y me lleva a otro lugar. A veces creo que está infravalorada por el género al que se dedicó, porque, además, fue una mujer alucinante, con muchos recursos en su vida e inteligencia en sus formas. Para mí siempre fue un referente, me hubiese gustado tener una charla con ella, saber más de sus mecanismos y de su trabajo, poner en común nuestras maneras de enfocar la escritura, compartir procesos creativos, conocer la sociedad que describe en sus obras, posicionamientos o cuestionarse a través de sus personajes (como en un libro en el que menciona la tortura por la tauromaquia…) y saber más de su relación con Poirot, excéntrico, a veces incluso aborrecible, a quien tengo mucho cariño. El vínculo ha crecido después de haber escrito una historia de un asesinato.

IJDG: ¿Nos puedes hablar de cómo empezaste a escribir? ¿Qué te hizo ser escritora?

-LO: No se responder a eso, yo siempre me recuerdo con un lápiz en la mano y que tenía algo que expresar y ya está. No hay nada concreto, simplemente, aprendí a escribir y hasta hoy. Quizás el hecho de ser hija única también me haya ayudado a construir algo con mi imaginación. No tenía hermanos con los que jugar, aprendí a jugar sola, a montar historias.

IJDG: Orens no es tu verdadero apellido ¿Qué es Orens para ti? ¿Y cómo llegó a formar parte de ti?

LO: Es una historia bonita, también relacionada con la literatura. Creo que yo tenía trece años, cuando leí un libro de Lorenzo Silva que se llama «El cazador del desierto». Uno de los dos personajes protagonistas -Orens-, le dice a la chica que cada uno debería elegir el nombre que quisiera. Me pareció muy bonito y lo usé como nombre en el primer concurso de relatos en el que participé y me trajo suerte. Aquello me inspiró y fue el comienzo de Orens para mí.

IJDG: Novela, cuento, relato corto… ¿Tienes algún género preferido? ¿Alguno en el que te sientas más a gusto?

LO: Según el momento de mi vida y según el tiempo también. De adolescente me gustaba mucho el relato corto, ahora, es una foto de Instagram. De unos años a esta parte, me hace feliz la novela, que requiere una carrera de fondo muy larga y además si no tienes la suerte de vivir de ello, más todavía, porque vas buscando ratos para arañar tiempo y poder desarrollarla. Es una relación a largo plazo que vas construyendo poco a poco, los lugares, los personajes, y es bonito. Le decía a una amiga cuando acabé la última novela en la que he trabajado, extrañaba la rutina con los personajes, aunque suene a locura, y ella me dijo que, si ella como lectora echaba de menos a personajes que había conocido leyendo, entendía que me ocurriera con quienes llevan años conmigo. Incluso aquellos que me caen relativamente mal, he aprendido a conocerlos, así como los que están basados en quienes han formado parte de mi vida, porque escribirlos pone distancia y ayuda a reconciliar, se aprende a tolerar mejor, es una terapia, al fin y al cabo.

IJDG: Para terminar esta agradable charla, ¿nos podrías hablar de tus futuros proyectos?

LO: Sí, estoy contenta de recuperar «mi universo galaico». La última novela que comentaba antes, forma parte de una trilogía y acabo de empezar el proceso de documentación de una nueva, y aunque hay una parte hecha, el lugar ya está construido y algunos personajes también, pero ésta sucede en distinta época, habrá cambios, incluso, en los mismos personajes. Acabé muy vinculada a Galicia, donde ocurre, y tengo ganas de recuperar todo aquel mundo y la energía que genero cuando me implico con una historia.

Y aquí espacio dedicado a la auto promoción: ya tengo novelas escritas, la gallega que comentaba, y otra historia de soledades que transcurre en Barcelona de la posguerra, una dura historia de amor, por si a alguien le interesa publicarme.

Finalmente aprendí a darle la vuelta a mi escritura; hace años relataba universos lo más alejados de mí, de mis emociones y de mis puntos de vista, posibles. Tiempo después, asimilé quizás todo para aprovecharlo, para poner de mí en las historias, a construir desde mi experiencia, a maquillar contextos y poner, así, mi mundo un poco del revés.

Muchas gracias Laura, por visitar esta buhardilla y dejarnos conocer un poco más las entretelas de tus relatos. Deseamos poder ver pronto las novelas que tienes entre manos y ya sabes que aquí tienes un rincón en el que charlar de textos tejidos o de lo que se nos ocurra. 

 

TRAMANDO, TRAMANDO…

magrite

Ceci n’est pas…

Este no es un espacio de moda.

Este no es un espacio literario.

Y sin embargo, lo es, lo son;

en la trama y el desenlace
en la trama y la urdimbre

siempre hay un hilo o una historia que contar…

7 comentarios en “tramando

  1. Hola Laura, sigo con mucho gusto tu blog. Primero porque mi trabajo es la construcción de los sistemas eléctricos para las máquinas de hilar y luego porque me encanta España y el idioma español. Hasta pronto. Riccardo

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