79. Corales -naturaleza viva, naturaleza muerta-.

2018-12-07_coral

naturaleza

De natural y -eza.

 

  1. f. Principio generador del desarrollo armónico y la plenitud de cada ser, en cuanto tal ser, siguiendo su propia e independiente evolución.
  2. f. Conjunto de todo lo que existe y que está determinado y armonizado en sus propias leyes.
  3. f. Virtud, calidad o propiedad de las cosas.
  4. f. Instinto, propensión o inclinación de las cosas, con que pretenden su conservación y aumento.
  5. f. Fuerza o actividad natural, contrapuesta a la sobrenatural y milagrosa.
  6. f. Especialmente en las hembras, sexo (‖ condición orgánica).
  7. f. Origen que alguien tiene según la ciudad o país en que ha nacido.
  8. f. Complexión o temperamento de cada individuo.

naturaleza humana

  1. f. Conjunto de todos los seres humanos.
  2. f. Conjunto de cualidades y caracteres propios de los seres humanos.

naturaleza muerta

  1. f. Cuadro que representa animales muertos o cosas inanimadas.

 

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

 

“Torso mitad coral, mitad plata y penumbra”.

Arlequín. Federico García Lorca.

 

Hubo naturalezas muertas que sembraron museos y tejidos hasta llenar los armarios de oscuridades. Crecieron como árboles en la ciénaga, con camisitas blancas recién planchadas y lisonjeras alhajas.  Hubo árboles que brotaron de terrenos yermos, pero esta no es su historia.

También hubo naturalezas vivas; naciera o no el coral de la sangre de Medusa decapitada, se convirtió en leyenda bajo las profundidades eternas de la larga noche. Las que dibujaron el horror, la vida y la muerte envueltas en pura sensualidad, revueltas como Eros y Tánatos.

Fuera o no el coral la cabeza de la diosa piedra mutilada por Perseo, sus cabellos se convirtieron en ramas; vivas y calientes, en aguas negras. Las que los poetas llenaron de anhelos. Las que obsesionaron a Grenouille hasta convertir el color en aromas especiados, picantes, pimienta rosa sobre cabellos corales, árbol de las profundidades, animal salvaje que vive como planta y muere como roca haciendo del bosque, arrecife. Y así, como si de magia se tratara, se unieron los tres reinos al fondo del mar, donde se arrancaron los perfumes, se desnudaron las miradas que cayeron enrojecidas como el incierto devenir de las olas, sin freno.

Corales contra inundaciones.

Imagino las bonitas -quizás improbables- intenciones de Pantone para coronar al nuevo color del año, haciendo del que en 2018 fuera el año Internacional de los Arrecifes de Coral para impulsar la concienciación sobre su preservación. Quiero pensar que es la forma del Estudio del color de formar parte de los cambios que vendrán, para que no se pierda la batalla contra el cambio climático. Para que puedan seguir siendo Living Coral.

Para saber más:

https://www.lavanguardia.com/natural/cambio-climatico/20180731/45420509617/los-arrecifes-de-coral-pierden-la-batalla-contra-el-cambio-climatico.html

Porque años atrás, ya hubo quienes tomaron medidas:

https://entramada.wordpress.com/2014/07/23/26-artificial-por-favor/

Y hoy, sean cabellos de color coral, puro sueño místico o incluso poesía, siguen vivos.

Sirva de homenaje a una mujer que luchó por su propia naturaleza viva, Simone de Beauvoir que aún hoy, su obra resiste como los arrecifes de coral.

75. Inflexión (de inflexionar).

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inflexión.

Del lat. inflexio, -ōnis.

 

  1. f. Torcimiento o comba de algo que estaba recto o plano.
  2. f. Elevación o atenuación que se hace con la voz, quebrándola o pasando de un tono a otro.
  3. f. Geom. Punto de una curva en que cambia de sentido su curvatura.
  4. f. Gram. flexión (‖ alteración de algunas voces).

 

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Siete años y medio.

Siete años y medio, y una semana.

Recordamos, quizás, con muchas más distancias aquella primera vez.

Vestía: camisa blanca de día, vestido rojo de noche.

Cenamos italiano en un parque parisino.

Las horas pasaron con un reloj muy distinto al que hoy marca mi ritmo, mi tic tac, tic tac.

Suelos púrpuras, paredes color vino: burdeos, pinot noir, côtes-du-rhône… y hoy, en los pasillos, más de una carrera.

Tantos encuentros y desencuentros en estos años.

Los mismos en el avispero que siempre imagino que es Première Vision.

Aprendí que el mañana rara vez existe, que existimos en un ahora plural, caleidoscópico, subjetivo y distorsionado, que es el nuestro.

El del desafío constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta, porque siempre hay un momento para cada canción, sea diferida o en persona, personalmente

Son, fueron y serán conversaciones de feria bajo los sofocantes focos los que alimentaron estos años; donde las que hoy son mujeres serpiente, quizás se conviertan en tigresas después de haber pasado años siendo leopardas; fieras en las ferias, seguirán devorando prints porque ya no digieren estampados, serán trendy porque las tendencias se agotan, flamencos rosas en las esquinas nos lo recuerdan, no así el constante devenir de la mancha animal, que dirán las revistas que vuelve, cuando no recuerdo que se hubieran alejado ni diez metros, ni en las ferias, ni en la calle… respirarán invierno según marquen los cánones, los desfiles y los gurús en este otoño que como ya ocurrió con la primavera, se está haciendo de rogar.

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Cuentan que el animal print es una tendencia que se inició en la New York Fashion Week, o lo que es lo mismo, la semana de la moda de Nueva York, presentados por Tom Ford. La presencia animal también destacó en la semana de la moda de Londres de la temporada que nos ocupa 2018/2019. Versace sigue las huellas de Tom Ford recoloreando de neón y Dolce & Gabbana alimenta una jungla con looks que van más allá del clásico leopardo virando hacia las cebras, jirafas y tigres.

 

Desfile Dolce Gabanna OI 2018/2019. Fuente Vogue.

Vivimos en un sector circular, dinámico y sin embargo, en constante digestión.

Han pasado cuatro años de aquel texto de transición, en este otoño de pura inflexión, seguimos soñando con serpientes, la mato y aparece una mayor / con mucho más infierno en digestión.

https://entramada.wordpress.com/2014/08/26/27-transicion/

 

Lo aprendido se convierte en música, lo compartido tiene el sabor de nuestra memoria, tirando a salado, a aperitivo, en este atardecer que nos alcanza de lo que fue este viaje juntos.

Allí donde el oficio creció, allí donde se sembraron amistades.

Allí, donde arrancaron los cambios, los suyos, los míos, los nuestros.

Donde comba la curvatura, donde se bifurcan caminos y se traman los años.

Donde siempre me empapa antes el otoño, donde París se vuelve música al anochecer; el piano, el vino y el queso; la lluvia, les feulles mortes, las serpientes de mar.

 

Siete años y medio.

Siete años y medio, y una semana, del verbo inflexionar, que no existe, pero quizás, existirá, inundado de palabras, de recuerdos, los nuestros.

 

A mi padre, compañero y cómplice.

Gracias.