54. El misterioso caso del guardarropa.

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Guardarropa.

  1. m. En un local público, habitación donde se depositan las prendas de abrigo.
  2. m. Conjunto de vestidos de una persona.
  3. m. Armario donde se guarda la ropa.
  4. f. En palacio, casas nobles y establecimientos públicos, oficina o almacén destinado a custodiar la ropa y otros enseres.
  5. m. y f. Persona destinada a cuidar de la oficina o almacén donde se guardan ropas.
  6. m. y f. Teatro. Persona encargada de la guardarropía.

 

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¿Qué fue de aquel sobretodo?

El guardarropa pareció desnudo ante la posibilidad del extravío, sin embargo, el jolgorio seguía vívido en derredor. Pero ¿cuál era la rutina de aquel guardarropa? Pieles, gabardinas, enormes abrigos de noche, algún sombrero y una enorme ausencia.

 

La noche que comenzaba en Las Ramblas engalanadas de evidencias, a falta de misterios que no dejaban mucho a la imaginación, rodeados de quienes hacían por dejarse ver y ya no sabían ser sin mostrarse. Puro teatro se deshacía en cualquier rincón de aquella noche de reentré del Gran Teatro del Liceo donde el terciopelo rojo e ignífugo se llenó hasta la bandera.

Turandot hizo olvidar el olor a fruta que cerraba La Boquería al atardecer pero la falta del gabán seguía causando una ansiedad disimulada. Arriba, abajo, a un lado, a otro y no aparecía, simplemente se esfumó sin dejar rastro.

En el entreacto, era tal el nerviosismo que incluso las prendas que allí colgaban, sudaban, anticipando un final inevitable. Se cuenta que fue tanta la tensión que mientras Nessun dorma golpeaba puertas y paredes con la voz y la música infinitas, a punto de vencerlas, el guardarropa explosionó y se desintegró.

Creyó aparecerse todo él, en un rincón de un palco donde encontró el misterioso sobretodo con Puccini dentro, sobrecogido, escuchando la muerte Liù y dejándose morir de nuevo.

Y allí, donde nadie miraba, se agitó el maestro de saberse rendido con la poesía que llevó a Liù a la muerte, pero sus fantasmas se encontraron desvistiéndose de dramas inconclusos para, por fin, descansar sin tener que ir robando sobretodos a los mortales a cambio de un final para su ópera sin fin.

Los aplausos despertaron de la ensoñación al guardarropa que se quiso creer la magia por una noche descubriéndose arropado por el misterioso gabán extraviado.

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Y así, con la mística de la música, supo el lenguaje que poesía no sería su último aliento si las modas se hacían barrocas en la exhibición y huecas de palabras, como en el textil, donde hay contextos que no lo son todo, pues como las historias, pueden jugar a ser tramposos, como los armarios de quienes se abanderan como el éxito social.

No es ni será lo mismo un poliéster que una seda, por mucho que se le parezca, aunque luzcan o suenen igual, como ocurre con el enorme mundo de las palabras, porque hay verdades que mutan pues la piel que vestimos allá por 1999 no sea la misma que nos habite años e historias después, con cada entramado, por pequeño que sea, que nos construye en cada reentré.

Que no sean los guardarropas los que marquen tramas ni nos sigan robando palabras que puedan ser tanto o tan poco, porque hay contextos que se borran, se pierden y, sobre todo, olvidan en este país de desmemoria endémica, pandémica y virtual.

 

(No fue Nessun dorma de aquella noche, pero dicen los expertos que fue la mayor y más grande interpretación, así que de lo bueno, lo mejor);

 

Hoy día 22 de noviembre hubiera sido el cumpleaños del responsable que mi señor padre y compañero de textil se dedique a ser un viajante de tramas y urdimbres, fino estilista de resolución de problemas, que por extensión y circunstancias hicieron lo propio conmigo años después.

Hoy 22 de noviembre es también el día de la patrona de la música y la poesía, y cómo no dedicar este texto nuevamente a mis queridas teatreras, músicas expertas, de mi cuentito de cuerda: un beso enorme Rosa, Isabel.

Salud.

10. Confusiones de rompe y rasga

Bandera del Jacquard de la discordia de Bak Ay (Temporada 12-13)

Bandera del Jacquard de la discordia de Bak Ay (Temporada 12-13)

Confundir.

(Del lat. confundĕre).

1. tr. Mezclar, fundir cosas diversas, de manera que no puedan reconocerse o distinguirse.

2. tr. Perturbar, desordenar las cosas o los ánimos.

3. tr. equivocar.

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A estas alturas, ya sabemos que existen los estampados y los jacquards. Y sabemos, también, que no son lo mismo (ni parecido) y que no debemos confundirlos.
Lo sabemos porque lo hemos aprendido, como deberían hacerlo quienes tienen voz, difusión y capacidad de decisión en lo que es o no tendencia, quienes marcan como un faro ilumina y muestra, un camino de la moda con el peso de un líder de opinión.
Así pues, la pregunta del millón es:
¿Cómo una periodista de Voguela Biblia de la Moda– se permite confundir un estampado con un jacquard?

confusión Vogue detalle

Parte de la labor de un periodista, sea del ámbito que sea, es estudiar y documentarse acerca del objeto de estudio, del tema a desarrollar.
En este caso, siendo un artículo de Zara (que además conozco bien por formar parte de uno de nuestros muestrarios de un representado en alza), era fácil, apenas hay zona comercial que no esté presidida por este grupo, además, en caso que no se encontrara o estuviera agotada, se puede conseguir no sólo a través de la web, sino a través de la cortesía de la que hace gala a lo largo del reportaje. Pero no queda ahí, sino que el link no conduce al artículo en cuestión.

Es cierto, me resulta muy sorprendente, casi incluso escandaloso, que alguien que se le supone experto en moda pueda confundir ambos artículos; estampado y jacquard, sobre todo, por la publicación en la que trabaja, por el compromiso que ésta inspira, y por la seriedad que ofrece, del mismo modo que entiendo este trabajo, propio y ajeno.
Es cierto, también, que todos cometemos errores, todos nos confundimos, pero no todos tenemos una voz pública, ni nuestra palabra puede marcar o desterrar ciertas tendencias.
Y precisamente porque me tomo el trabajo en serio, valoro tanto a quienes hacen lo mismo con su trabajo, facilitándolo mutuamente.
Hay confusiones que quedan en el ámbito de la intimidad del agente, otros que conviven con nosotros como leyendas más o menos cómicas, o incluso ingenuas.
La diferencia reside precisamente en ese sutil y enorme detalle que lo cambia todo; la difusión.
Precisamente por la credibilidad que ésta viste, tiene en su labor, el compromiso del estudio y del contraste de una realidad objetiva, para evitar crear y alimentar errores desde la base.

Vogue, la publicación que se ha ganado el apelativo de “Biblia de la moda” tiene la obligación de cuidar sus textos como lo que son, el paradigma de influencia más o menos manifiesta, más o menos muda, de la moda traducida a un código o lenguaje comercial.
Para saber más acerca de la importancia de Vogue y de su compromiso con la Moda, aquí os dejo información de su icono, Anna Wintour, su editoria jefe;
http://es.wikipedia.org/wiki/Anna_Wintour

Porque aunque fuera criticada en la ficción (en Devil wears Prada), sabe la importancia del trabajo bien hecho y de las consecuencias de confusiones que rompen credibilidad y rasgan las vestiduras de seguidor@s.

una de las mejores formas de diferenciar Jacquard de Estampado es ver su revés y su construcción

una de las mejores formas de diferenciar Jacquard de Estampado es ver su revés y su construcción