96. Ventajas. 5.

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5.

Exterior día.

 

– Vuelas, como si no existiera nada más. –

 

Planeas, dejándote mecer por al aire de la mañana.

Lejos de puertas cerradas, también de la piel ausente, pero también, más cerca.

La primavera sigue ahí, aunque, aún, no puedas oler las flores.

Y de recordar, te crecen como las historias, como habichuelas mágicas.

 

– ¿Todo es silencio? Te preguntas. –

 

Nunca estuvo tan lleno de verbo, de nostalgias y de raíces, piensas en pleno vuelo.

La luz se empapa de él, quizás, viceversa.

Tu piel se la bebe. Despacio, no te ahogues.

Piensas en la música que no suena, en la primera canción que bailar cuando esto acabe.

Porque sí, vais a bailar. Lo vais a hacer igual que ahora vuelas, aunque sea en silencio.

No importa.

La luz lo va llenando todo mientras sigues volando.

 

– ­Entonces, lo sabes. Sí, no mires a otro lado. –

 

Eres una carta que vuela, un avión de papel que lanzaste al aire.

Tú, tú sigues en casa, pero dejaste volar las palabras.

Así funciona tu imaginación, crece, y crece, como la planta de habichuelas mágicas.

Porque el avión de papel, que cae al suelo, echará raíces.

 

(Continuará).

Imagen. Matteo Massagrande.

 

88. Viajante.

abuelo A 1

viajante

De viajar y -nte.

 

  1. adj. Que viaja. Apl. a pers., u. t. c. s.
  2. m. y f. Dependiente comercial que hace viajes para negociar ventas o compras.

 

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Somos viaje. Y también, venimos de un viajante. Uno que a veces me gusta imaginar con sombrero y bastón. Con sus gafas y su bigote. Uno que hubiera disfrutado de las nuevas tecnologías. Así es, hoy estamos donde estamos porque muchos años atrás, hubo un viajante que se dedicó al textil en la familia. Pero no sólo.

También sembró parte de quienes fuimos, de quienes somos. Entre bocado y bocado o con el recuerdo de las dos gardenias. Se escribieron cartas desde la distancia que hoy nos habita, cartas que imagino con letra pulcra, papel amarillento. Y mientras, los tejidos pesaban en maletas sin ruedas. Aquellas olvidadas que anunciaban despedidas. Viajes en carreteras secundarias. Y la lluvia, y la nieve: el frío.

Las ausencias escribieron muchas biografías de viajantes, aquellos que regresaban con recuerdos de sus viajes que, una y otra vez, emprendían. Los que no anticiparon el presente.

A veces me pregunto ¿cuánto dura la extinción de un oficio?

Ser efímero no sólo se combate a mordiscos, también queda la música, respuestas urgentes, modelajes. ¿Acaso existe el tiempo?

El tiempo de cerezas pasó y con él, se anudaron utopías.

Hoy son cargamento pesado. Como los afectos, como los recuerdos.

 

En memoria de mi abuelo, viajante y bon vivant en el día de la música.

BSO. Oscar Peterson. The Bach Suite. Allegro/ Andante/ Bach’s Blues.