64. De pasarela: la delicadeza. (V15.09.2017 Ángel Schlesser)

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pasarela

Del it. passerella.

  1. f. Puente pequeño o provisional.
  2. f. Plataforma móvil por la que se accede a un barco.
  3. f. Puente para peatones, destinado a salvar carreteras, ferrocarriles, etc.
  4. f. Pasillo estrecho y algo elevado, destinado al desfile de artistas, modelos, etc., para que puedan ser contemplados por el público.
  5. f. En un aeropuerto, túnel articulado que comunica el edificio de la terminal con un avión para el embarque y desembarque de los pasajeros.

 

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Hay lugares donde ocurre la magia.

Pasarelas entre un mundo y otro, universos dentro y fuera del marco, del escenario, del barco. Y dejando de lado los ripios, allí, donde sucede todo, empiezan los viajes.

Hubo uno que partió con el batir de las alas hacia un amanecer de verano, limpio, como la ingenuidad donde el tiempo no existiera y la levedad de las plumas anunció lo que vendría después: la delicadeza.

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Allí donde las certezas se superpusieron como tejidos y prendas, claroscuros y transparencias donde poder ser una y muchas mujeres a la vez, fundiéndose la piel con los colores ¡ay los colores!

Aquellos que rebañaron desde la Provenza hasta Hendaya al atardecer: rosas casi lavanda rota y seca por el sol, verde agua después de la siesta, y los eternos binomios blanco y beige; luz y trigo.

 

 

 

Y entonces, cuando el viaje sabía a tostada con mantequilla, las nietas y bisnietas que hubieran tenido Scott Fitzgerald, Zelda y el gran Gatsby hicieron aparición engalanadas de trajes sastre como el escándalo que una vez, Gabrielle Chanel soñó: vestir a mujeres libres, hacer de sus movimientos, su emblema. Abanderada como el chic de lo francés que aún pervive y sin duda, hubiera vestido esta colección dual: delicada y fuerte; líneas limpias, masculinas y llenas de feminidad, amarradas a nudos marineros en los detalles y a zapatos planos de cestería, de comodidad, incluso de memoria.

 

 

Como si el atardecer anticipara la noche, asomó la intensidad de diva lorquiana, vestida de nit, de verde, que te quiero verde, sin que la muerte encontrara a las mujeres pájaro bailando junto a la hoguera, tan roja como un recuerdo, tan blanco y marino como la luz y el mar.  Marineras en tierra envueltas en arena, cuyas texturas y fluidez se revolvían como el viento agita el pelo junto a un acantilado, en esa danza entre el agua y el fuego, tan esencial, tan telúrica.

 

 

Y quizás, el viaje antes del fin, anunciara un nuevo amanecer en el lejano oriente cuyos fajines dejaron con hambre de más, apetitos de una despedida circular, donde el carrusel se movió con el saludo discreto de Carolina Menéndez, quien soñó con aquella colección llena de sensibilidad, que no sensiblería hasta la nueva temporada, entre dos mundos.

 

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Hasta aquí el viaje que resultó del desfile de los diseñadores Carolina Menéndez y Alexandre García dibujaron, colorearon e hicieron posible creer en una magia de verano justo cuando empezó el sabor del otoño.

Aquí un vídeo con un resumen: https://www.cosmopolitantv.es/cosmotube/videos/3167/

 

Gracias Carolina por hacernos soñar otros mundos, por tendernos esta pasarela llena de magia, de viajes, de aromas y de música. Enhorabuena.

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61. Volantes volátiles.

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Volantes. Del ant. part. act. de volar; lat. volans, -antis.

  1. adj. Que vuela.
  2. adj. Que va o se lleva de una parte a otra sin sitio o asiento fijo.
  3. adj. Mar. Dicho de ciertos elementos de un barco: Sueltos, que no están fijos.
  4. m. Guarnición rizada, plegada o fruncida con que se adornan prendas de vestir o de tapicería.
  5. m. Pieza, generalmente en forma de aro, con la que el conductor dirige un vehículo automóvil.
  6. m. Pequeña semiesfera de material muy liviano bordeada de plumas o tiritas de escaso peso que orientan su vuelo cuando es impulsada en juegos con raqueta.
  7. m. bádminton.
  8. m. Criado de librea que iba a pie delante del coche o caballo de su amo, aunque las más veces iba a la trasera.
  9. m. Adorno pendiente hecho de tela delicada, que usaban las mujeres para la cabeza.
  10. m. Am. Hoja impresa, de carácter político o publicitario, que se reparte en lugares públicos.

 

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De todos los volantes posibles, me quedo con los volátiles. Los que no son eternos.

En este mundo de contradicción en el que se valora y se desmiente la eternidad, aprendí de lo efímero.

No creo en el absolutismo del “para siempre” y quizás por eso, ni visto tatuajes y se me arremolinan los volantes que no tengo, los que me invento.

Que llegaran para quedarse o no es otra historia, pero nos acompañan esta primavera y este verano que nos arranca la piel a tiras y aún ni ha empezado.

Llegaron volando -¡cómo no!- de un otoño invernal o quizás viceversa, de la mano de grandes firmas como Saint Laurent, Alexis Mabille, Armani, Giambattista Valli, Givenchy…

 

No se hicieron de rogar para bajar al mundo de los mortales, más allá de pasarelas, y cayeron en gracia por quienes dicen marcar tendencia.

Y de la tendencia, el remolino.

También copias, claro.

Copias volantes.

Todo vuela.

Porque en realidad, “lo nuestro es pasar”, que decía el poeta Machado que amó “los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón”.

Así como se arremolinan volantes en los hombros, en las piernas, en los brazos, en el pecho, en la cintura, en todas partes; se enredan las ideas como las tendencias bajo la sombra de un volante volátil, aéreo, enorme, que se deshace como las alas de Ícaro.

Y de este final de primavera en la semana del fuego, giremos con un baile circular; calipso caluroso, volátil, volante…

 

Dedicado a mis compañeras del textil y de la vida que saben volar, en particular a Barbarella Volante perché tu sei sempre lì, qui, volante… 😊

 

38. The new black.

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blanco, ca.

(Del germ. *blank; cf. a. al. ant. blank).

  1. adj. Del color que tienen la nieve o la leche. Es el color de la luz solar, no descompuesta en los varios colores del espectro. U. t. c. s.
  2. adj. Que ha perdido el color de la cara a causa de una emoción fuerte, un susto o una sorpresa.
  3. adj. coloq. cobarde (‖ pusilánime). U. t. c. s.
  4. m. Todo objeto sobre el cual se dispara un arma.
  5. m. Espacio que en los escritos se deja sin llenar.
  6. m. Intermedio en la representación de obras dramáticas.
  7. m. Fin u objeto a que se dirigen deseos o acciones.
  8. f. Mús. Nota que tiene la mitad de duración que la redonda.

conocérsele a alguien algo en lo ~ de los ojos.

  1. loc. verb. coloq. U. para indicar que se ha penetrado su intención o deseo, sin querer explicar cómo.

dar en el ~.

  1. loc. verb. coloq. acertar.

en blanco.

  1. loc. adj. Dicho de un libro, de un cuaderno o de una hoja: Que no están escritos o impresos. U. t. c. loc. adv.
  2. loc. adj. Dicho de una espada: desenvainada.
  3. loc. adv. Sin comprender lo que se oye o lee. Quedarse en blanco
  4. loc. adv. Sin saber qué decir. Se quedó en blanco
  5. loc. adv. coloq. Arg. De conformidad con las prescripciones y ordenanzas legales.

en blanco y negro.

  1. loc. adj. Dicho especialmente de una película, de una fotografía o de un televisor: Que no reproduce los colores.
  2. loc. adv. Sin colores. Los perros ven en blanco y negro

no distinguir alguien lo ~ de lo negro.

  1. loc. verb. coloq. Ser muy lerdo o ignorante.

ser alguien el ~ de todas las miradas.

  1. loc. verb. coloq. Ser el centro de atención de los presentes.

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El nuevo negro, así deciden muchas revistas de moda bautizar al color de la luz, blanco de todas las miradas, en esa manía tan nuestra de compararlo todo. Con lo anterior, con lo que está por llegar, y yo más, y tú más.

En esta realidad cíclica -incluso a veces ciclotímica- en la que tanto inquieta todo lo no referenciado, con esa constante necesidad de etiquetar para que se mantenga la regencia de la norma, de lo conocido.

Y así, como si de la novedad se tratara, regresa el verano engalanadito de blanco, con fuerza ciclónica y balear. Y yo me declaro enamorada de esa idea utópica de un verano mediterráneo, con las ventanas abiertas mientras se agitan las cortinas, al otro lado del azul del mar. Y caen siestas envuelta en vestidos ibicencos y hogares de líneas minimal para un toque sofisticado (o sofis, que dicen las revistas IN: me pregunto qué dirían si la cachiporra fuera el nuevo must sadomaso).

Bien, retomemos.

Y qué mejor que una tormenta de ideas para despejar la mente de siestas infinitas.

Un, dos, tres, responda otra vez.

Paisajes mediterráneos.

Niños corriendo y ventanas abiertas por un nuevo detergente que aclara “más blanco, no se puede”. (Evidencia que los años de carrera universitaria dejaron un poso, limitado, pero poso, al fin y al cabo).

Las flores de mi jazmín en primavera.

Las Salinas cerca de una playa mediterránea.

Mi hogar.

El azúcar y la sal -de la vida-.

Espárragos de Tudela.

Ajoblanco. Para variar, la dispersión que entra siempre por el gusto…

La temida y adorada página en blanco.

Dar en el blanco.

Así como Hitchcock desataba el pánico en Recuerda de un paciente de un particular psicoanálisis gracias a unas rayas sobre fondo blanco.

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Blanqueado de pensamientos en este mes parecía no llegar nunca, esa dulce, cual terrón de azúcar, cuenta atrás; blanco de todas las miradas, de lo que venimos soñando desde hace unas semanas, ésa palabra mágica: VACACIONES, para al fin: vestirse de blanco en la playa, en casa, en las eternas siestas, en el dolce far niente, en un helado de stracciatella derritiéndose en una noche de verano y disfrutar de un presente, cual regalo merecido después de un año tan intenso.

Com’è che non riesci più a volare

com’è che non riesci più a volare

com’è che non riesci più a volare

com’è che non riesci più a volare

 Con le tue finestre aperte sulla strada e gli occhi chiusi sulla gente

con la tua tranquillità, lucidità, soddisfazione permanente

la tua coda di ricambio

le tue nuvole in affitto

le tue rondini di guardia sopra il tetto.

Com’è che non riesci più a volare

com’è che non riesci più a volare

com’è che non riesci più a volare

com’è che non riesci più a volare

 Con i tuoi entusiasmi lenti precisati da ricordi stagionali

e una bella addormentata che si sveglia a tutto quel che le regali

con il tuo collezionismo

di parole complicate

la tua ultima canzone per l’estate.

Fabrizio D’andré. Cazone per l’estate.

¡Feliz verano!