83. Asperezas.

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aspereza

 

  1. f. Cualidad de áspero.
  2. f. Desigualdad del terreno, que lo hace escabroso y difícil para caminar por él.

 

limar asperezas

  1. loc. verb. Conciliar y vencer dificultades, opiniones, etc., contrapuestas en cualquier asunto.

 

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Infinito. Ahí donde se guardan los tiempos duros, mientras duran. A veces, se acumulan asperezas que rozan en:

  • Cuello.
  • Manos.
  • Talones.
  • Ideas.

Otras, en cambio, se desnudan como reverberan las llamas, los sonidos, los misterios. Las manos ásperas forman parte de la continua escalada, del oficio: los tejidos y sus acabados. Son el esparto, la rafia, el yute… donde se nos enredan los veranos, que anticipan las primaveras. Y dejando volar la imaginación, pienso en las fibras como si de estratos se tratara, fueron terreno abonado para el recuerdo, que erosiona el estío de la infancia, aquel paraíso perdido que huele a atardecer sobre el mimbre, a esparto mojado.

Hoy, las manos secas acarician cestas de paja, los talones al aire y cuellos al descubierto son música se nos engancha como piedra sin pulir, tejido sin acabar, como las fibras que ahora son trendy, vanagloria de abuelas ajenas a estos vaivenes de tendencias que se deshacen antes que las mareas. Destacan:

  • Esparto: forma en la que se conoce en España a fibras obtenidas de diversas plantas silvestres de la vegetación de los ambientes esteparios ibéricos del grupo de las gramíneas. Son el esparto propiamente dicho, o atocha (Stipa tenacissima), como el esparto basto o esparto de Aragón o albardín (Lygeum spartum). Su industria ha sido parte importante de la economía de muchos pueblos de la península hasta quedar relegada a un uso decorativo con la llegada del plástico. Aplicaciones:
    • Elaboración de sogas, alpargatas, cestos y estropajos. Se puede hacer de forma artesanal o por máquinas caseras.
    • En el ámbito de la construcción, se usa para armar la escayola (gran resistencia a tracción).
  • Rafia: hilo grueso de fibra sintética o natural, obtenido del polipropileno (PP) trenzado. Recibe su nombre de la «rafia natural», una especie de palma de África tropical -Madagascar- del género Raphia, de grandes hojas pinnadas y frutos elípticos. Destaca por:
    • Usarse en la industria del cordado y en la textil como materia prima en sustitución del yute.
    • Es reutilizable por su gran resistencia y durabilidad por lo que es un buen soporte para bolsas y fundas, no se deforma y tiene una vida útil larga.
  • Cáñamo: fibra que proviene de la planta Cannabis cuyos usos puede ser textiles. Resistente. Se puede hablar de la utilidad del cáñamo, entre sus usos encontramos:
    • Fibras textiles de gran resistencia. Ligero.
    • Semillas y aceites ricos en grasas (incluyendo omega 3) y proteínas (un 34 % aproximadamente). Aplicaciones medicinales y cosméticas de aceites.
    • Combustibles ecológicos (biocombustibles), lubricantes y bioplásticos.
    • Materiales de bioconstrucción resistentes.
    • Celulosa para papel.
    • Materiales aislantes, piezas plásticas y textiles para automóviles de la marca Audi y BMW, entre otras.
    • Marihuana; su producción y consumo es legal en algunos países.
  • Yute: la fibra natural obtenida del tallo de la planta homónima cultivada en zonas tropicales. Menos resistente y más frágil que el lino o el cáñamo, pero se hila por el mismo procedimiento que las anteriores. Sus fibras un color blanco-amarillento; se pueden blanquear y teñir. Se usa para: tejer arpilleras para sacos, embalajes, cinchas y cordelería. También se produce gran cantidad de esteras, tapices y tejidos para alfombras y linóleo.

 

 

 

 

Fueron aquellos pasos los que limaron las asperezas de alpargatas de esparto, las que se atravesaron sobre arpilleras de yute, en un terreno que quizás arañe como la piel de dragón que dibuja verticales en las rocas y efímeros en los sueños. Y así, me dejo llevar por este impulso textual que nace de las grietas, de los surcos, por donde cruza la primavera y brotan las flores salvajes, tan delicadas y ásperas como la voz de un blues.

 

A mi padre.

Por la música, la memoria y la palabra. En órdenes y desórdenes dispersos: irreverentes, como el pensamiento.

Fotografías. Zumaia, Flysch Mayo 2019.

BSO. Hard Times, John Lee Hooker.

 

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82. Mensaje en una botella.

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mensaje

Del occit. messatge.

 

  1. m. Recado que envía alguien a otra persona.
  2. m. Aportación religiosa, moral, intelectual o estética de una persona, doctrina u obra.
  3. m. Trasfondo o sentido profundo transmitido por una obra intelectual o artística.
  4. m. Comunicación entre colectividades, instituciones o entidades.
  5. m. correo electrónico (‖ información transmitida).
  6. m. Ling. Conjunto de señales, signos o símbolos que son objeto de una comunicación.
  7. m. Ling. Contenido de un mensaje.

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A todos los desconocidos que están por descubrir.

A mi madre que me hizo creer en lo posible, y que junto a mi padre, pude hacerlo en lo improbable.

BSO. Alice Coltrane – Turiya And Ramakrishna

 

 

81. Hilachas lejanas.

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hilacha

 

  1. f. Pedazo de hilo que se desprende de la tela. U. t. en sent. fig.
  2. f. Porción insignificante de algo.
  3. f. Resto, residuo, vestigio.

descubrir, o mostrar alguien, la hilacha

  1. locs. verbs. coloqs. Dejar ver sus intenciones o defectos.

 

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Hubo personajes que nacieron de darle vuelo a la hilacha.

Refrán mejicano que describe la actuación despreocupada de actos de destruyen o desgastan el tejido sin pensar en consecuencias.

Son los personajes los hilos que alimentan los textos, los que tejen las historias.

Se los encuentra en cualquier parte. A algunos se los rescata de un sueño, a otros se los conoce en persona. Éstos últimos aparecen en cualquier lado: algunos del seno familiar; de un recuerdo de la infancia; otros se encuentran un atardecer en un aeropuerto lejano.

Lo importante es desenmarañarlos de los dobladillos, siempre.

 

Existen:

Los personajes patrón: allí donde no manda marinero y se encorsetan arquetipos como medidas tatuadas en la piel. Patrones, sean plantillas u originales que se trasladan al tejido y enjambre de personajes para convertirlos en prendas, las fundamentales.

Los personajes sastre: aquellos que confeccionan y sostienen la estructura de la trama porque nudo que el sastre no dio, puntada que se perdió.

Los personajes orillo: o remates naturales, porque del dicho al hecho, hay un trecho. Son aquellos que evitan que los demás se deshilachen, no son ni el principio ni el final de la pieza.

Los personajes dedal: esos que ayudan, que están, a los que se coloca -injustamente- en el lugar de dar para no dejarlos desmarcarse, y que cuando quieren hacerlo, generan conflicto, sin olvidar que costurera sin dedal, cose poco y cose mal.

Los personajes aguja: bien conocidos por ser tan improbables como una aguja en un pajar, asaltan costuras para desangrar-nos y pueden acabar pinchando de más.

Los personajes hilacha: cabos sueltos que se enganchan en la trama, son aquellos desprendidos que se convierten en enredo o misterio y demostrando que la espera, desespera y que quien calla, no necesariamente otorga.

Los personajes alivio: son aquellos que no duelen prendas, alivio de luto en muchos casos, vestiditos de azul marino y colores oscuros, como marcan los protocolos.

Los personajes tara (cebo o pecado): quizás los más peligrosos, aquellos que aparecen dando ganas de hincarles el diente con apariencia deseable y desaparecen sin explicaciones, que a hierro matan, y a hierro mueren, reventando los más delicados e improbables hilvanes.

 

Hay personajes de todo tipo, aquellos puramente ortodoxos, o los que son un enorme paisaje, un tejido propio en sí mismos. Los hay que, incluso, logran tejerse a sí mismos construyendo sus propias tramas y urdimbres al otro lado de los que nos abordan a un lado del teclado, de la imaginación o de misteriosas, incluso irrespetuosas, desapariciones.

 

Puede que en el fondo todo sea eso, que vayan desfilando hebras sueltas, algunas llenas de ausencias y distancias, otras se dejan rozar y acaban por ser aquellos de los que escribir, a los que hacer felices o a los que hacer sufrir apretando bien fuerte los dobladillos hasta dejarlos sin aliento. Porque, queridos entramados, ésa es la maravilla de las historias, que ponen voz y nombran todo aquello que las hilachas lejanas silencian, niegan, reniegan y rehúyen.

A su salud, pecadores.

BSO. Sinnerman, Nina Simone.

 

80. De tejidos y textos. -O viceversa-.

don't panic

De la Exposición de Banksy Madrid 2019

texto

Del lat. textus; propiamente ‘trama’, ‘tejido’.

  1. m. Enunciado o conjunto coherente de enunciados orales o escritos.
  2. m. Pasaje citado de una obra escrita u oral.
  3. m. por antonom. Sentencia de la Sagrada Escritura.
  4. m. Todo lo que se dice en el cuerpo de la obra manuscrita o impresa, a diferencia de lo que en ella va por separado; como las portadas, las notas, los índices, etc.

 

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Fuimos tejido escaso quienes habitamos la última edición de Première Vision: la feria de las ausencias.

Las que se mencionan y las que no se nombran.

Las que llevan años ocurriéndonos en este entramado de tendencias, donde se cruzan textiles y textos. A veces viceversa.

Aprendí de las tramas antes que de las urdimbres; deshaciéndolas, tirando del hilo, descomponiendo texturas, tesituras que vinieron -impuestas- de telares ajenos.

Fueron las tramas refugio.

Las que poco a poco se convirtieron en oficio, que años atrás parecía improbable. Y así fue, de cómo una situación difícil se convirtió en oportunidad; como Anni Albers, diseñadora textil, se construyó a través de su telar, haciendo híbridos, mezclas que unían texto y textil, haciendo de trama y urdimbre, sus herramientas, su página; aprovechó sus temblores para hacer de ellos discontinuidad, irregularidad en su obra que rompió el racionalismo y la pureza gráfica de la que venía y hacerlos signo de identidad.

La misma que ahora, se convierte en esa hilatura especial, que hace que ferias pasadas se llenaran de experiencias, de pasillos, y de más de una y de dos carreras.

Anni Albers, el tejido como texto

Anni Albers, el tejido como texto

Así discurren los dos oficios que me nombran; donde texto y tejido comparten raíz y alimento.

Un tejido resulta del entramado de hilos que, por trama y urdimbre, construyen una estructura. Del mismo modo, un texto se crea mediante entrelazar palabras que generen un discurso, significado.

Además, dice la RAE que un texto es un enunciado o conjunto coherente de enunciados orales o escritos.

Coherente.

Y la coherencia se paga cara, no es propia de valores baratos que hacen de las ideas, una pila de carros color coral, bien llamativos, que inunden las paredes de luces de neón potentes, y así, la feria de las ausencias, se convierta en un nuevo aniversario del trabajo, pero también de las vanidades.

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De aquellas tramas: esta curiosidad que crece y crece, convirtiéndose en el estímulo necesario para seguir creciendo y aprendiendo en los tejidos y textos que nos habitan.

Años entre tramas y urdimbres no se cumplen todos los días.

Gracias a compañeros que ya sois amigos, os dedico este texto tejido que, con vuestro trabajo y cariño, aprendí más que de textiles.

BSO. The love me or die. C.W. Stoneking.

 

79. Corales -naturaleza viva, naturaleza muerta-.

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naturaleza

De natural y -eza.

 

  1. f. Principio generador del desarrollo armónico y la plenitud de cada ser, en cuanto tal ser, siguiendo su propia e independiente evolución.
  2. f. Conjunto de todo lo que existe y que está determinado y armonizado en sus propias leyes.
  3. f. Virtud, calidad o propiedad de las cosas.
  4. f. Instinto, propensión o inclinación de las cosas, con que pretenden su conservación y aumento.
  5. f. Fuerza o actividad natural, contrapuesta a la sobrenatural y milagrosa.
  6. f. Especialmente en las hembras, sexo (‖ condición orgánica).
  7. f. Origen que alguien tiene según la ciudad o país en que ha nacido.
  8. f. Complexión o temperamento de cada individuo.

naturaleza humana

  1. f. Conjunto de todos los seres humanos.
  2. f. Conjunto de cualidades y caracteres propios de los seres humanos.

naturaleza muerta

  1. f. Cuadro que representa animales muertos o cosas inanimadas.

 

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“Torso mitad coral, mitad plata y penumbra”.

Arlequín. Federico García Lorca.

 

Hubo naturalezas muertas que sembraron museos y tejidos hasta llenar los armarios de oscuridades. Crecieron como árboles en la ciénaga, con camisitas blancas recién planchadas y lisonjeras alhajas.  Hubo árboles que brotaron de terrenos yermos, pero esta no es su historia.

También hubo naturalezas vivas; naciera o no el coral de la sangre de Medusa decapitada, se convirtió en leyenda bajo las profundidades eternas de la larga noche. Las que dibujaron el horror, la vida y la muerte envueltas en pura sensualidad, revueltas como Eros y Tánatos.

Fuera o no el coral la cabeza de la diosa piedra mutilada por Perseo, sus cabellos se convirtieron en ramas; vivas y calientes, en aguas negras. Las que los poetas llenaron de anhelos. Las que obsesionaron a Grenouille hasta convertir el color en aromas especiados, picantes, pimienta rosa sobre cabellos corales, árbol de las profundidades, animal salvaje que vive como planta y muere como roca haciendo del bosque, arrecife. Y así, como si de magia se tratara, se unieron los tres reinos al fondo del mar, donde se arrancaron los perfumes, se desnudaron las miradas que cayeron enrojecidas como el incierto devenir de las olas, sin freno.

Corales contra inundaciones.

Imagino las bonitas -quizás improbables- intenciones de Pantone para coronar al nuevo color del año, haciendo del que en 2018 fuera el año Internacional de los Arrecifes de Coral para impulsar la concienciación sobre su preservación. Quiero pensar que es la forma del Estudio del color de formar parte de los cambios que vendrán, para que no se pierda la batalla contra el cambio climático. Para que puedan seguir siendo Living Coral.

Para saber más:

https://www.lavanguardia.com/natural/cambio-climatico/20180731/45420509617/los-arrecifes-de-coral-pierden-la-batalla-contra-el-cambio-climatico.html

Porque años atrás, ya hubo quienes tomaron medidas:

https://entramada.wordpress.com/2014/07/23/26-artificial-por-favor/

Y hoy, sean cabellos de color coral, puro sueño místico o incluso poesía, siguen vivos.

Sirva de homenaje a una mujer que luchó por su propia naturaleza viva, Simone de Beauvoir que aún hoy, su obra resiste como los arrecifes de coral.

78. Identidades.

los amantes, R. Magritte

identidad

Del lat. tardío identĭtas, -ātis, y este der. del lat. idem ‘el mismo’, ‘lo mismo’.

 

  1. f. Cualidad de idéntico.
  2. f. Conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás.
  3. f. Conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta a las demás.
  4. f. Hecho de ser alguien o algo el mismo que se supone o se busca.
  5. f. Mat. Igualdad algebraica que se verifica siempre, cualquiera que sea el valor de sus variables.

 

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Identidades hay muchas.

Las que existen a pesar de las miradas del otro, o precisamente por ellas.

Las sinceras, las controvertidas y las incompletas.

Sin embargo, vivimos en una realidad que parece necesitarlas completas, cuando quizás, sólo sean síntomas de grietas ajenas.

Los puzzles van creciendo y desarrollándose con los años. El espacio vacío sigue generando inquietud a pesar de sus múltiples posibilidades.

Ser o no completa, quizás tenga poco que ver con la plenitud personal.

No somos completos o incompletos en función del otro, sino de la percepción que nuestros huecos enredan, de lo que nuestros velos ocultan, de cómo los vacíos alimentan o no, supongo.

Somos, pero también podemos no ser simultáneamente.

Ser doctor Jekyll y Mr. Hyde, y viceversa.

Nunca supe cuál era cuál en su juego de espejos, quizás porque formaban parte de un todo, fueran completos o no por sí mismos.

Lo mismo me ocurrió durante un tiempo con la trama y la urdimbre. Y con las contradicciones amarradas a las hilaturas, comencé a desentramar los silencios, aquellos vacíos que formaban parte también de mi identidad.

De mi nombre.

El que reivindiqué durante años de trabajo.

Qué ingenuo y qué duro. Qué simple y qué complicado.

Ser quien una es, no por hija, ni pareja, no por género, ni por edad.

¿Por qué la historia nos robó tantos nombres propios? ¿Por qué el presente aún lo hace?

Quizás tenemos pocas cosas más que una voz y un nombre, hay reivindicaciones que ojalá no fueran necesarias ni actuales. Pero lo son.

Del mismo modo que ser y estar incompleta me ayudó a crecer, a aprender, y a sobreponerme.

Del mismo modo que hay identidades que llevan siglos determinándose y diluyéndose en lo relativo a la pertenencia al grupo que tanto parece fascinar. Como sus estilismos, como sus voces, como sus maneras de ser y de mirar, tan completas, incluso hay plenitudes que poco tienen que ver con ellas.

Hay lugar para todo, para todos.

Para identidades múltiples, incluso para aquellas des-generadas.

En ese lugar, a veces invisible, se encuentran aliados.

Las palabras siempre lo fueron, a un lado y al otro del textil, de tantos cabos sueltos, de tantas muestras sin acabar, de tramas posibles e improbables, de costuras por rematar.

Gracias a ellas, aprendí del oficio, pero también crecimos como las plantas salvajes, entre rocas, tejimos una red que fue nuestra, como suceden las estaciones y caen las temporadas.

Cerramos puertas y abrimos ventanas en este año 2018, el del color ultra violet, de las tardes lavanda, las mañanas reivindicativas y las identidades lluviosas.

Gracias a todos los que me acompañasteis hasta aquí, en este año convulso, lleno de cambios y sorpresas.

Gracias a todos y en particular a Arturo, por enseñar, pero también por dejarnos aprender juntos el uno del otro, sin perdernos, sin olvidar nuestra voz, nuestra identidad, aunque nos costara.

 

77. Romper. (O la atracción del feísmo).

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Romper. Del lat. rumpĕre. Part. irreg. roto.

  1. tr. Separar con más o menos violencia las partes de un todo, deshaciendo su unión.
  2. tr. Quebrar o hacer pedazos algo.
  3. tr. Dividir o separar por breve tiempo la unión o continuidad de un cuerpo fluido, al atravesarlo. Romper el aire, las aguas.
  4. tr. Interrumpir la continuidad de algo no material. Romper la monotonía, el hilo del discurso, el silencio, la tregua, las negociaciones, el noviazgo.
  5. intr. Dicho de las olas: Deshacerse en espuma.
  6. intr. Tener principio, empezar, comenzar. Romper el día. Romper a hablar. Romper la marcha.
  7. intr. Manifestar a alguien la queja o el disgusto que de él se tiene, separándose de su trato y amistad. Romper CON un amigo.
  8. intr. Prorrumpir o brotar.
  9. intr. Dicho de una flor: abrirse (‖ separarse los pétalos).

de rompe y rasga

  1. loc. adj. coloq. De ánimo resuelto y gran desenfado.

 

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“Dicho de las olas: Deshacerse en espuma”.

Ojalá nos rompiéramos como las olas, deshechos en espuma.

Pero lo cierto es que solemos rompernos en una ciénaga. La misma que muchos habitan.

Convirtiendo en recuerdos lugares que sobreviven pero apenas existen como los descubrimos. Así como se cierran puertas para no regresarlas, se construyen nuevos caminos.

Se desgarra la lana vieja, se rasga la seda más delicada, se mueren las gardenias y se desangran las modas como se zurcieron mensajes en las costuras.

La realidad tiene mucho de ruptura, con el pasado, dicen, con la clase establecida, tal vez. Así, de vuelta y media, el feísmo se sube a sus plataformas, dentro y fuera de las pasarelas y se deja el pelo sucio -sí, como lo leen- para reafirmarse.

Quizás, como paradojas hay muchas, sea la exhibición de la imperfección, no de su arreglo, ni de remiendos que caen en el olvido; tal vez, metáfora de convivencia con la desidia haciendo jirones ideologías, o incluso la burla del sistema de quienes consumen, consumen y consumen hasta que quemen los bolsillos que se sean lo único que no se rompa ni deshaga en las tendencias.

¿Todo llegará?

OI 2018-2019 de Gucci

OI 2018-2019 de Gucci

Michael Kors sostiene que el estilo es lo contrario a la moda: “no tiene que ver con el vestir, es el reflejo de cómo piensas y cómo vives”.

Entonces ¿quiénes son aquellos que alimentan dicho feísmo?

¿Acaso el mal gusto nace como reacción al gusto de lo que se ha llamado históricamente clase dominante?

En el fondo, esta ruptura me lleva irremediablemente a preguntarme ¿qué es la belleza? ¿responde ese instinto de degradarla al mismo rincón del inconsciente en el que un adolescente busca “matar al padre”?

 

Umberto Eco en Historia de la fealdad suscribe que lo feo no es el infierno de lo bello. Ambos pertenecen a distintos registros estéticos, construcciones sociales y culturales que varían según el entorno y sus circunstancias. Ahora que vivimos inmersos en la constante exhibición de cada entorno, a través del espejo, que diría Lewis Carroll, nos asomamos a un abismo inesperado que convive con una realidad que poco tiene que ver con los cánones clásicos de belleza, seguramente.

Y así ocurre, que el feísmo no sólo estético, se instala en nuestra mirada, en nuestra realidad. Se expone aquello roto sin intención ni intento de arreglo, incluso como triunfo del que enorgullecerse.

 

Oscar Wilde definía a la moda como una forma de fealdad tan intolerable que se debe alterar cada seis meses, y así lo confirma el propio Demna Gvasalia “Mi ropa es fea, por eso gusta tanto”, comentaba orgulloso.

 

Este año la estructura de unos tejanos, por llamarlos de algún modo, se venden por 140€ en Carmar. Leo con asombro artículos en los que se preguntan si alguien se pondría algo roto cuando llevamos años viendo cómo el desgastado y las roturas alcanzan lo que para muchos, quizás en otra época, serían las más altas cotas de la miseria.

pantalones rotos

Pienso en quienes fueron sastres o costureras, en los milagros que hacían con zurcidos y costuras impecables para alargar a base de remiendos las vidas de prendas ajadas, incluso en la lucha contra polillas irreverentes (que parecen haberse dado un festín con dichos tejanos).

Pero no puedo evitar sonreír al imaginarme a un Banksy del textil detrás de esta gamberrada, a falta de performance, ya saben, que los convierta en El traje nuevo del emperador versión 2018.

 

¿Qué pensarían si regresaran y vieran el espectáculo en el que se ha convertido el oficio?

 

Prendas que ahora viven en esta vorágine de vida líquida, tan efímero como amores sin lucha que se deshacen sin la belleza de la espuma de las olas, donde habitar, a veces en los márgenes, donde el brillo no consiste en el efecto sorpresa, sino en el estilo del que hablaba Michael Kors, ahí donde una lentejuela a plena luz del día ilumine más que todas las noches de fiesta empapadas en feísmo, ahí donde se romperse en espuma.

 

 

Hoy una recomendación y un recuerdo.

La primera es contra el feísmo que nos rodea, alimentando una belleza natural, sostenible y respetuosa con los animales y el planeta. http://naib.es/

(Podría decir que siento cierta nostalgia del poso que los gnomos dejaron).

 

22 de noviembre es y será una fecha de un pasado que nos trajo hasta aquí.

Hubiera sido el cumpleaños del Botella original en el mundo del textil al que tanto mi padre como yo le debemos un oficio. Dos gardenias para él.